Gilberto Gil en Barcelona

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Ayer estuve con Gilberto Gil en Barcelona. Iba a inaugurar la IGS y luego tenía una comida con el, Marcelo Branco y Claudio Prado. Después de comer nos reunimos con más gente para tener una reunión informal con el MInistro. Fué una experiencia impresionante. Hay muy poca gente en todo el mundo y menos en el acotado mundo de los ministros que tenga tan claro que es la revolución digital, la sociedad del conocimiento y la implicación del software libre en todo esto.

El discurso completo en brasileño del ministro de cultura, Gilberto Gil, está en este enlace.

He hecho una traducción automática sin revisar todavía para que los más vagos no tengan ninguna excusa. 😉

A mi me parece simplemente impresionante. Estoy por mandarselo a nuestra ministra de cultura };-)>

"Todos aquí saben que soy un defensor, y más que un defensor, un practicante, un usuario, un entusiasta, del software libre"...

Cultura Libre: el caso brasileño

En una era hoy remota, en que llamábamos los ordenadores de cerebros
electrónicos, yo cantaba en una composición mía que ellos hacían casi
todo. Temíamos tal vez un fantasioso dominio de las máquinas y de la
racionalidad sobre nuestros sueños y fantasías. Yo resaltaba que ellos
eran mudos, no andaban, no tenían sentimientos, pero aún temíamos que
tenga convivir con un mundo geométrico de formas y emociones en la fría
y distante noche de los números.

Hoy, aquí, en este congreso internacional de la Internet, percibimos con
felicidad que avanzamos contra los descaminhos del sentido histórico,
como decía Nietzche, contra el desmedido gusto por el proceso - en
detrimento del ser y de la vida - contra el insensato desplazamiento de
todas las perspectivas. Contrariamente a todos nuestros miedos de que
seamos engullidos por las máquinas, vislumbramos en los avances de las
tecnologías digitales, especialmente en internet, posibilidades de un
mundo más rico en las relaçöes humanas, más rico en la preservaçäo de
las diversidades culturales, más rico en la democratizaçäo del
conocimiento y más transparentemente ético.

La ciudadanía conquistó victorias sobre la centralización tecnológica.
Los libertarios del cyberespaço pasaron a operar como línea evolutiva en
el proceso de la construcción de nuevas soluciones. La comprensión de
las convergencias tecnológicas digitales como fuente de mayor probable
libertad y unificación de la humanidad encuentra aliado en las profecías
alvissareiras de la nueva demografía: Por un lado, más gente, más masa
crítica afectivo/intelectual, más anhelo virtual, más compromiso
colectivo y mutuo, más vigilancia consensual.

Por otro, más velocidad digital, mayor posibilidad de accesos, mayor
comunicabilidade, mayor movilidad, mayor abrangência cultural,
co-responsabilidad amplia.

Llegamos aquí porque militantes de la contracultura pasaron a ver en el
ordenador un instrumento revolucionario de transformación social y
cultural. O sea, lo que vemos hoy en el mundo, en la dimensión
informática, digital, tiene su punto de partida en el movimiento
libertario de la contracultura. Nada más natural, por lo tanto, de esa
perspectiva político-cultural, que la movimentación en favor del
software libre, de la inclusión digital, de una política pública de
banda ancha, de los instrumentos de realización de las redes virtuales y
remotas, de la aceleración y multiplicación de cambios y de las formas
más intensas, más radicales, más innovadoras de ejercicio de libertad de
pensamiento, de expresión y de creación.

La revolución digital nos colocó frente a algunas paradojas. Uno de esas
paradojas es la convivencia cotidiana entre el más arcaico discurso
político, de más bizantina forma y limitado acceso a los contenidos, de
más antigua y superada agenda, y las formas contemporáneas de acceso
interactivo e instantáneo la prácticamente todo el conocimiento humano.

Vivimos un momento de volcada de paradigma, el punto de mutaçäo. Vivimos
entre el analógico y el digital, entre (la hoz y el martillo) y los
flujos virtuales. Hay espacio y probablemente sentido en todo eso, tal
vez porque el impulso básico del cambio, de la transformación y del
adelanto esté, o haya estado, un día, en la génesis de todos los
movimientos de contestación de la orden y de construcción de nuevas
órdenes. El impulso fundamental de superación, de aventura y de
peregrinación que se hizo y se hace presente en cada paso delante de la
humanidad.

Todos aquí saben que soy un defensor, y más que un defensor, un
practicante, un usuario, un entusiasta, del software libre, de los
instrumentos de realización de redes virtuales y remotas, de los
programas de inclusión digital, de la aceleración y de la multiplicación
de cambios y de las formas más intensas, más radicales, más innovadoras
de ejercicio de la libertad de pensamiento, de expresión y de creación.

Todos sabemos que la erradicación de la pobreza y la inclusión social
están entre las más altas prioriadades del gobierno del presidente Luiz
Inácio Lula da Silva. Creemos que las nuevas tecnologías de información
y comunicaciones son, en Brasil, instrumentos indispensables en la
búsqueda del desarrollo cultural, social y económico.

Cultura y desarrollo son conceptos y procesos necesariamente
interligados. El gran economista Celso Furtado, ex-ministro de la
Cultura de Brasil, decía que desarrollo requiere invención y se
constituye en acción cultural. Todas las innovaciones son elementos
culturales. Todo conocimiento, que es la llave de la economía
contemporánea, es cultural.

Hoy se encuentra definitivamente pinchazo en la agenda internacional el
debate sobre el papel de las tecnologías. Se consagra la noción de que
la evolución tecnológica no se justifica por sí sólo: debe darse en
beneficio del bienestar de los pueblos y del desarrollo de los países.

En angosta colaboración con organizaciones de la sociedad civil y
compañeros del sector privado, el gobierno brasileño, al largo de los
últimos tres años y medio, desarrolla importantes iniciativas en el área
de inclusión digital. Se destacan lo Casa Brasil (programas de
telecentros comunitarios dirigidos la poblaciones marginalizadas) y el
Gesac – Gobierno Electrónico/Servicio de Atención al Ciudadano (proyecto
basado en acceso en banda ancha vía satélite, vuelto hacia poblaciones
en zonas remotas). El programa del PC Para Todos que ja viene con
software libre de fabrica, a precios populares y que incrementó la venta
de ordenadores en Brasil en un 40%. Brasil fue escogido para ser uno de
los paises implementadores del programa Computador de 100 dolares de
Nicolas Negroponte. Además de eso, el joven hacker brasileño Marcelo
Tossatti fue contratado como el mantenedor del kernel (y por lo tanto
del corazón) de este programa innovador.

País en desarrollo de dimensiones continentales, con importante
contingente de excluidos digitales, Brasil necesita recoger productos
innovadores y valorar soluciones tecnológicas basadas en modelos
alternativos de licenciamento y en plataformas abiertas. Brasil posee
hoy cerca de 30 millones de personas con acceso al ordenador; lo que
significa, en una población de 170 millones, un largo camino a recorrer.

El “software” libre y abierto es económico, cojo y permite el desarrollo
colaborativo, el reparto del conocimiento y la autonomía tecnológica. Es
alternativa esencial para países en desarrollo que, como Brasil, luchan
con escasez de recursos para la políticas públicas prioritarias de
inclusión y autonomía digital.
Las ventajas del “software” libre son numerosas, variando de la
reducción de costes a la generación de empleos. La Cúpula Mundial sobre
la Sociedad de la Información, al incluir, quiere en los documentos de
Ginebra, quiere nos de Túnis, el “software” libre y abierto, reconoce la
importancia de un instrumento de eficacia indiscutible en la reducción
del hiato digital entre países desarrollados y en desarrollo.

Brasil acumula experiencia importante en el desarrollo de softwares “”
libres y de código abierto, que ha dividido con otros países de África y
de América Latina, con los cuales desarrolla programas de cooperación
para la inclusión digital, sobre todo en el campo de la educación y
cultura. La Cúpula de Sociedad de la Información trajo a la discusión el
acceso de los países en desarrollo a los mecanismos de decisión capaces
de influenciar el avance tecnológico y el desarrollo de la Internet. Por
motivos históricos, la infraestructura y los sistemas céntricos de
funcionamiento de la Internet no son gestionados en consonancia con los
principios de multilateralismo, transparencia y democracia. Internet
tiene hoy capilaridad mundial; su gestión, sin embargo, aún está lejos
de ser transparente e inclusiva. La Cúpula de Sociedad de la Información
contribuyó para reavaliar tal situación, al incorporar, de manera
irreversible, en la agenda internacional, el tema de la gobernación de
la Internet. Brasil tiene satisfacción de haber actuado activamente para
ese resultado, trabalhndo por una regulaçäo que garantice la mayor
libertad possivel para internet y los internautas.

Trabamos, en este comienzo de siglo, de más importante, y también de más
interesante, y de más actual de las batallas políticas. La batalla
provocada por el fantástico desarrollo de las tecnologías digitales.
Claro que hay una revolución francesa, o varias revoluciones francesas,
a hacer en el planeta, sea dentro de los países, sea en el comercio
internacional. Aún nos hacemos frente no sólo con discursos del Siglo
19, pero también con realidades del Siglo 19. Pero no podemos
secundarizar el presente. Y el futuro. Por cuenta de la convergencia de
las tecnologías, un fenómeno digital, Todas las cuestiones vitales para
el desarrollo de la humanidad convergiram para campos comunes,
sobrepuestos. Todos los fórums internacionales tratan de prácticamente
todas las cuestiones. Ya no existen las fronteras claras del mundo
analógico. Derechos de Autor, patentes, desempleo, acceso al
conocimiento, diversidad cultural, privacidad,seguridad, salud,
hambre... finalmente todas las cuestiones están siendo discutidas en
todos los fórums.

Se trata, como dijo, de la más importante, y también de la más
interesante, y de más actual de las batallas políticas, de la economía y
de la vida social.Este escenario puede significar un cambio en las
formas de producción y difusión de la subjetividad humana capaz de
transformar inclusive los conceptos de civilización y desarrollo que
usamos actualmente. Puede haber impacto más profundo, y más libertario,
que este? Estoy hablando de la construcción de territorios amplios y
perennes, y no sólo temporales, de igualdad y pluralidad.

El más fascinante es que este movimiento, esta marcha de las multitudes
contemporáneas globales, un movimiento que asume formas varias, con
banderas varias, surgió de la propia sociedad, de individuos que se
asocian en progresión cuántica, a través de redes propias, y no de las
empresas, de los partidos, de los sindicatos, finalmente, de los medios
tradicionales de representación y de articulación. Eso implica un cambio
estructural, no solamente en el contenido, pero en la forma y en el
proceso, que se refleja en lo que se dice, en lo que se propone, y
también en como se dice, como se conecta. El trabajo está cambiando
radicalmente, y también el modo como se piensa, como se crea, como se
ama, como se intercambia y como se gobierna. Y todo eso ha ocurrido de
manera descentralizada y amplia. Se trata de la resultante del trabajo
individual y colectivo de gente con intereses, visiones y equipajes
culturales diferentes, que decidió trabajar, algunas veces de gracia,
volviendo a crear el sentido de la palabra trabajo, para que más y más
personas, en el mundo entero, háganse pilotos de sus propios destinos y
realicen su potencial humano, sea en la convivencia, sea en la
producción, sea en la creación. Se trata de reparto, en última instancia
una revolución ética.

Ya tenemos en Brasil, una vasta experiencia acumulada en el campo del
software libre, de la inclusión digital y de la constitución de
territorios autónomos y articulados de reflexión, producción y difusión
cultural. Hay miles de proyectos, prototipos, redes e incluso una
producción académica significativa. Ahora, esta amplia movilización de
inteligencias y sensibilidades desemboca en el propio gobierno.

He ahí otro aspecto fascinante de lo que estamos vivenciando. El
gobierno federal brasileño, y también algunos gobiernos locales, como
los gobiernos de dos ciudades del estado de Río de Janeiro, los
gobiernos de Nova Iguaçu y de Piraí,que abrazaron la causa,
transformando la cultura digital, las prácticas digitales, las
conexiones digitales libres, en una de sus políticas estratégicas. En el
MinC estamos desarrollando un laboratorio de conocimientos libres,
coordinado por Cláudio Prado y articuladores de varios grupos de la
sociedad civil, responsable por la dimensión de cultura digital en los
puntos de cultura, un proyecto que lleva tecnología del siglo 21 para
comunidades que aún están viviendo realidades del siglo 19.
Capacitamos estas comunidades en el uso de multimedia en software libre
para que puedan interaccionar de forma llena en todas las formas que
internet posibilita. Texto – hipder-texto, imagen gráfica,
sonido-música, vídeo y programación de software. Recogemos ayudarlos a
que sean autónomos en tecnología digital. Para que no dependan de
gobiernos y de nadie. Estamos aprendiendo, nosotros el gobierno, a
trabajar con la sociedad civil.

Individuos y colectividades de regiones remotas y aisladas están
descubriendo el ciberespacio como un nuevo territorio que cambia la
noción geográfica del “centro del mundo” ofreciendo real oportunidad de
una vida “glocal”: una convivencia saludable entre la globalizaçäo del
conocimiento y de los accesos a la información y el fortalecimiento y
fijación de la extraordinariamente rica vida cultural local. En esta
dimensäo estamos viendo, en los puntos de cultura, la cultura digital
como herramienta capaz de revertir la muerte de la diversidad cultural.

El indio en la amazonia que produce cestas puede comunicarse y ser visto
trabajando por personas de cualquier lugar del mundo y puede vender sus
cestas de paja directamente a quien está interesado en la calidad de su
trabajo. Esta transacción comercial elimina una docena de intermediarios
y eso puede significar para el indio ganar 100 veces lo que gana hoy y
el comprador pagar decenas de veces menos. Eso valora su trabajo no sólo
en la dimensión simbólica pero en la dimensión financiera. Una
revolución extraordinaria. Las propias iniciativas de la sociedad, del
tercer sector, se encuentran hoy en nuevo nivel, más amadurecidas, más
consistentes.

Es con alegría, por lo tanto, que debemos saludar las experiencias de
inclusión digital, de adopción del software libre y de cambio del
concepto (y de la gestión) de la creación intelectual, así como los
debates sobre el impacto de la revolución digital en todos los campos.

Pienso, por ejemplo, en la cuestión de los derechos conexos, con las
nuevas formas de licenciamento y gestión de contenidos, a ejemplo del
movimiento Creative Commons, que abre perspectivas enteramente nuevas
para creadores y fruidores de arte y entretenimiento, formas oxigenadas,
no-corporativas, progresistas mismo, en temas históricamente
aprisionados por la ortodoxia analógica reaccionaria.

Brasil puede y debe aprovechar este contexto favorable, en que más y más
personas se despiertan para los desafíos que los nuevos mass media y las
viejas injusticias nos colocan, en que el propio gobierno incorpora el
software libre y lo que él representa como prioridad, para emprender
pasos concretos en el sentido de la ampliación de los territorios de
inclusión digital, de igualdad digital, de justicia digital.

No se trata, como yo dijo, de un movimiento “anti”, pero de un
movimiento “pro”, o sea, a favor de la valorización y de la diseminación
de una nueva ciudadanía global, de la capacidad de autodeterminación de
las personas, de nuevas formas de interacción y articulación, de la
libertad real de producción y difusión de la subjetividad, de la
búsqueda del saber, de la información, del ejercicio de la sensibilidad
y de la colectividad.

Pienso en un amplio movimiento nacional e internacional para la
diseminación de la cultura libre a través del software libre, por el
abaratamiento del hardware, por la construcción de redes y territorios
autónomos de conexión entre personas y grupos, por la implantación de
espacios públicos de acceso wi-fi a la Internet, por la globalización
del conocimiento y del arte, por la defensa de la diversidad cultural y
por la libertad de los cambios múltiples. Finalmente, trabajamos por una
política pública de banda ancha y autonomía digital del ciudadano y de
las comunidades.

Un movimiento, finalmente, por la diseminación de la ética hacker, que
no se confunde con las acciones de los crackers. Vosotros saben que hay
en el planeta una comunidad, una cultura compartida, de programadores,
investigadores, creadores y pensadores, cuya historia remonta a los
primeros experimentos de minicomputadores, y que permitió la creación de
la Internet y de varias experiencias de cambio.
Esta comunidad, esta cultura, ya no se restringe al software. La postura
hacker, una postura humanista, que recoge la construcción de la nueva
ciudadanía de la sociedad de la información, esta postura está presente
hoy en la música, en el mass media, en las ciencias humanas, en los
proyectos sociales y en los gobiernos, constituyendo una forma actual y
transformadora de ver el mundo, de encarar los desafíos del presente.

Hackers crean, innovan, investigan, ensanchan y profundizan el saber.
Resuelven problemas y tienen una creencia radical en el reparto de
informaciones y experiencias. Ejercitan la libertad y la ayuda mutua y
voluntaria. Nuestra convocatoria global debe llevar este espíritu a
todas las dimensiones posibles de la vida humana, en especial a las
acciones de inclusión digital y generación de renta, empleo y
ciudadanía.

Yo, Gilberto Gil, ciudadano brasileño y ciudadano del mundo, ministro de
la cultura del gobierno brasileño, músico, trabajo en el ministerio y en
la música, en todos que los hagas y que pienses que forman mi
existencia, bajo la inspiración de la ética hacker, preocupado con las
cuestiones que nuestro mundo y nuestro tiempo nos colocan, y sus
paradojas, sus contradicciones, sus virtudes y sus posibilidades.

En una de mis primeras intervenciones públicas como ministro, dijo que
el Ministerio de la Cultura pasaría a ser el espacio de la
experimentación, el territorio de la creatividad y de la invención, el
escenario de los lenguajes innovadores y de las acciones
transformadoras, un signo vivo de aventura y osadía. Así ha sido. Así
será.

Tenemos que tener en mente la noción de que vivimos en un estado de
flujo, y que cualquier tentativa de interrumpirse el proceso que se
inició con la revolución tecnólogica será vanamente.

La ciberestrada pela cual viajamos hoy se hace cada vez más el camino de
la transformación, de la inclusión, de posibilidades enriquecedoras del
pensar y del hacer humanos.Aquí estamos recogiendo asociaciones,
reparto, queriendo aprender con lo que vosotros y ofreciendo nuestra
experiencia del desarrollo local a través del uso de las tecnologías
digitales en los puntos de cultura como un laboratorio de
experimentaciones de nuevas formas de autonomía local.

Mi presencia aquí en la Catalunya, celebra la fantástica batalla por la
cultura local que aquí se desenrolla hace siglos. Símbolo de la
valorizaçäo de la diversidad como valor cultural de la mayor
importancia.
Celebra también el movimiento de las comunidades autónomas de España en
desarrollar políticas públicas en que el conocimiento de todos los
saberes sean un derecho de la sociedad. Celebra la lucha por la cultura
libre que aquí y en Brasil priorizamos de forma consciente.

Gilberto Gil

Simplemente impresionante

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